La importancia de tener hábitos de lectura
Muchas veces nos preguntamos: ¿leer/ver libros con un bebé tiene sentido? Si es así, ¿desde cuándo?
La respuesta es sencilla: ¡desde siempre, desde que nace!
A cualquier edad, los libros son fundamentales para el crecimiento de un niño.
Como seres humanos, leemos desde que nacemos: cuando observamos, cuando imitamos a nuestros pares, cuando vemos imágenes, letras o números. ¡Estamos siempre leyendo!
La etapa entre los 0 y los 6 años es fundamental para el crecimiento y para los aprendizajes a lo largo de la vida. Con los libros, trabajamos diversas áreas de desarrollo: sensorial, motora, cognitiva, social/emocional y del lenguaje.
Aquí tienes algunos consejos sobre la importancia de los libros y la lectura como rutina en el desarrollo infantil entre los 0 y los 6 años.
0-2 años
Desarrollo del lenguaje oral y de sus perspectivas: coger el libro, señalar, nombrar en voz alta, repetir. Estas actividades permitirán al niño, sea cual sea su fase de desarrollo, pero especialmente a un bebé, realizar una escucha activa y construir significados, vincularse afectivamente al objeto libro y al adulto que lo manipula, empezar a percibir y diferenciar varios niveles de lectura: imágenes, símbolos, grafía… Al hacerlo desde siempre, ¡estamos creando lectores!


EDICARE BEBÉ - LIBRO ACORDEÓN JARDÍN
¡MIRA, MIRA! SABANA - LIBRO DE TELA (edicare.pt)
CAJA DE TESOROS - NATURALEZA (edicare.pt)
A partir de los 2 años
La comunicación –no verbal y verbal– empieza a estructurarse y los libros que presentan una narrativa sencilla, ligada a lo cotidiano y con elementos interactivos son excelentes compañeros para trabajar el desarrollo de esas competencias.
Para facilitarlo, el adulto puede y debe empezar por leer el texto, pero detenerse en cada doble página para observar y nombrar lo que está viendo, iniciando un diálogo con el niño.


NINO VISITA A LOS ABUELOS (edicare.pt)
Preescolar
¡Es cierto que la curiosidad de un niño es innata y natural! A partir del momento en que su lenguaje verbal está cimentado, esa curiosidad se vuelve aún más evidente. El adulto puede explorarla a través de la utilización de libros de no ficción, con preguntas y respuestas, por ejemplo.
A menudo tenemos la idea de que ver un libro de no ficción es una tarea diurna, pero son excelentes para la rutina antes de dormir: fomentan el diálogo, lo que hace que el niño se sienta escuchado y en total conexión con el adulto, por lo tanto, más seguro antes de dormir; permiten que el niño pueda elegir el tema que van a leer/abordar esa noche, dándoles autonomía y poder de decisión; abren la puerta al niño sobre lo que será una práctica de aprendizaje escolar: cuestionar, consultar, comprender y concluir.


PRIMERO DIME - DINOSAURIOS (edicare.pt)
Artículo por Edicare Editora