Ambientes Obesogénicos

Ambientes obesogénicos

La obesidad infantil es un grave problema de salud pública, que afecta aproximadamente a entre el 13,5 % y el 15,3 % de los niños en Portugal. (Los estudios indican que Portugal se encuentra entre los 5 primeros países europeos en obesidad infantil, lo que subraya esta creciente preocupación).

En pocas palabras, la obesidad infantil es una enfermedad metabólica que se produce cuando los niños tienen más peso y grasa corporal de lo ideal para su edad y altura, y resulta de un desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto energético.

Entre las principales causas destacan:

- Hábitos alimentarios inadecuados (alimentación hiperproteica, alto consumo de procesados/azúcares y escasez de alimentos frescos, como verduras y frutas);

- Falta de actividad física;

- Sedentarismo (potenciado por la tendencia actual de largas horas frente a pantallas);

- Factores genéticos y hormonales.

¿Cuáles son los riesgos y las consecuencias?

Además del aumento de peso y de grasa corporal, la obesidad está directamente asociada al aumento del riesgo de dificultades respiratorias y de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, el colesterol y los problemas articulares, que pueden aparecer en la infancia o en la edad adulta.

Además de los riesgos físicos, la obesidad también se asocia a problemas psicológicos como la baja autoestima y el aislamiento social.


¿Por qué la obesidad infantil es cada vez más prevalente?

La modernización y el desarrollo pueden considerarse como los principales factores causales por propiciar un ambiente obesogénico para los niños.

Un ambiente obesogénico infantil se caracteriza por contextos familiares, escolares y comunitarios que promueven (directa o indirectamente) elecciones alimentarias poco saludables y una vida poco activa y sedentaria.

Factores como el tiempo excesivo frente a las pantallas, la falta de espacios seguros para jugar y la disponibilidad constante de comida no saludable en casa y en la escuela contribuyen a este aumento de peso.


Principales elementos del ambiente obesogénico infantil

- Alimentación:

  • Alta exposición a productos ultraprocesados y azucarados, refrescos y comida rápida, lo que hace que las opciones poco saludables sean más accesibles y baratas;
  • Reducción del consumo de productos frescos;
  • Pérdida del hábito de la comida casera.

- Sedentarismo:

  • Aumento del tiempo frente a pantallas (teléfonos móviles, televisión, tabletas);
  • Reducción de juegos al aire libre;
  • En muchos casos, educación física deficiente en las escuelas.

 

- Ambiente familiar:

  • Falta de rutinas alimentarias;
  • Comidas sin supervisión;
  • Publicidad alimentaria agresiva;
  • Disponibilidad cada vez más reducida por parte de los padres para cocinar y preparar comidas equilibradas en casa.

- Urbanismo:

  • Ciudades con pocos parques, carriles bici o espacios seguros para el ocio;
  • Estilos de vida intensos en las grandes ciudades que limitan el tiempo pasado en familia al aire libre.

¡Pero la buena noticia es que cambiar está a nuestro alcance!

¿Cuál es la mejor forma de prevención y tratamiento?

Alimentación y estilo de vida:

- Limitar el acceso a productos ultraprocesados y azucarados. ¡Adoptar la regla de no comprar para casa!

- ¡Mantener el hábito de la sopa e incluir productos frescos como verduras y fruta fresca a diario!

- Intentar cocinar más en casa y priorizar una alimentación más casera;

- Intentar establecer una rutina alimentaria y hacer comidas en familia, en un ambiente tranquilo y sentados a la mesa (sin acceso a la televisión o tabletas);

- Hacer del agua la bebida preferida y restringir el consumo de zumos, néctares y refrescos;

- Evitar usar la comida como recompensa;

- ¡Garantizar un sueño adecuado! (Recordar que los niños necesitan dormir más horas que un adulto para su correcto crecimiento y desarrollo);

- Fomentar el aumento de la actividad física diaria. No solo la práctica de deportes formales, sino también de juegos activos (como correr, saltar, patinar, andar en bicicleta...) en el día a día;

 

- Reducir el tiempo y el acceso a pantallas;

- Intentar garantizar una mayor disponibilidad (por parte de los padres) para jugar y realizar actividades de calidad con los hijos.

La intervención precoz es fundamental para prevenir la obesidad infantil, pero también para evitar el mantenimiento de la obesidad en la edad adulta.

¡Recordar! ¡Los principales cuidados están en las pequeñas cosas!

¡Cosas simples, como comer frutas y verduras, hacer comidas sentados en familia, jugar al aire libre y dormir bien, ayudan mucho!

¡Y, claro, sean el ejemplo!

¡Los padres activos y que toman decisiones saludables, tienden a tener hijos más activos y que naturalmente comen mejor!

¡Pequeños cambios en la rutina hacen una gran diferencia!

Artículo de Mariana Abecasis Nutricionista

 

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