5 señales de que tu pie ha crecido
Los niños crecen rápido, y sus pies también. A veces los zapatos se quedan pequeños y sin darnos cuenta, empiezan a causar dolor e incomodidad al andar.
Si te preguntas si ha llegado el momento de comprar un nuevo par de zapatos para tu hijo, aquí tienes cinco señales reveladoras a tener en cuenta:
1) Calambres en los dedos
Si los dedos de tu hijo se curvan, se encogen o presionan la parte delantera del zapato, es una señal clara de que ya no hay espacio para crecer. Un zapato bien ajustado debe dejar suficiente espacio para el movimiento natural de los dedos, especialmente para los pequeños activos que corren, escalan y juegan todo el día.
2) Marcas rojas o ampollas
Después de quitar los zapatos, revisa la parte superior, los lados y la parte trasera de los piececitos. Las marcas rojas, las ampollas o las zonas de irritación a menudo significan que el zapato está causando fricción porque está demasiado apretado o demasiado corto. La comodidad no debe dejar marcas.
3) Cambios en la forma de andar
Si tu hijo empieza, de repente, a andar de forma diferente –más despacio, cojeando un poco o evitando ciertos movimientos– puede ser a causa de los zapatos.
Los niños suelen ignorar la incomodidad, principalmente cuando se divierten al aire libre. Un calzado inadecuado puede afectar el equilibrio, la postura y la confianza durante los juegos.
4) Dificultad para calzarse
Los zapatos que antes eran fáciles de calzar, pero que ahora están apretados o tardan más en ponerse, suelen ser de una talla más pequeña. Si tu hijo dice que el zapato le queda “apretado”, tiene dificultad para encajar el talón o empieza a quitarse el calzado con frecuencia, significa que ha llegado el momento de comprar una talla mayor.

5) Desgaste irregular
Gira los zapatos y observa las suelas. ¿Los laterales se desgastan más rápido? ¿Los talones se están volviendo más finos de forma irregular? Esto significa, normalmente, que el pie ya no está correctamente posicionado en el zapato, una señal de que la talla es incorrecta y de que el calzado puede haberse quedado pequeño.
Un buen par de zapatos con el holgura necesaria contribuye al desarrollo saludable de los pies, movimientos confiados y juegos felices.